martes, noviembre 29, 2005

Harry Potter y el Caliz de Fuego

El jodido Harry Potter y sus estúpidos amigosOtra insoportable película del trio de criajos más ostiables de la historia del cine. Tres horas de insufrible película que como gilipollas nos volvemos a tragar. Ahora además de todo el jodido rollaco de la magia y los profesores y el malo de turno, nos vienen con las neuras de la pubertad, principalmente las de la cria Hermión esta, que más que ninguno necesita que la sodomicen con un miembro descomunal mientras se traga otro igual de grande que le fuerce la mandíbula hasta sus límites físicos; supongo que la tontería le viene por ver que a todas sus compañeras ya le han empezado a crecer los pechos y a ella no o que se tiene que conformar con el imbecil de Ron mientras Harry suelta las babas por la china Cho Chín.

Un film que podría haber acabado decentemente en una orgía desenfrenada con litros y litros de flujo vaginal y semen cubriendo la pantalla y no con el amongolado del Fiennes jurando venganza (que original) con voz nasal. Si hasta sale la niña fantasma esa intentando hacerle felaciones al Pottas y el tio se raja y sale por patas. Nos ha salido gay el niño.
Hay que ver lo que está dando de si la saga de la petarda Rowling, teniendo en cuenta que ha plagiado descarada e impudicamente al maestro Gaiman (leeros, leeros Los Libros de la Magia, guapetones), en el metro pidiendo limosna tendría que continuar.

jueves, noviembre 10, 2005

Danzig - II: Lucifuge

Glenn Danzig es un artista olvidado, no termino de entender el por qué. No es algo de ahora, de sus últimos discos, si no algo que arrastra desde que empezara su carrera en solitario. Entendería que con sus más recientes LP's, menos asequibles y con un evidente cambio de estilo, la caterva de seguidores más advenedizos hubieran huido, algo que, por otra parte, es cierto que también ha ocurrido (atajo de panda de gentuza sin personalidad). Pero si sabemos que en sus primeros discos llegó a hacer de telonero, en Alemania, de los insoportables Heroes del Silencio, apaga y vámonos.
Sus tres primeros discos son tres perlas negras, oscuras como la noche de todos los santos. Incluso el primero, aún siendo el peor producido y con un sonido bastante pobre, no puede disimular el portento creador que tiene detrás. Estamos hablando del genio creador de dos grupos tan influyentes como The Misfits y Samhain, representantes del punk psicotrónico y el satanismo agresivo respectivamente. Evil Elvis (así también se le conoce), siempre fue un culo inquieto, cuando ha considerado que una de sus propuestas había dado todo de si, la mataba y buscaba otras fuentes de inspiración, este es principalmente el motivo de la corta vida de sus primeras bandas. Así que, logicamente, comenzó una carrera en solitario donde poder decidir en cada momento que rumbo tomar sin dar explicaciones a nadie.
Su primera etapa es antológica, plagada de himnos como Mother, She Rides, How The Gods Kill, clásicos que no faltan en sus directos, pero su mejor disco de aquella etapa fue el segundo. Una obra de luminosa oscuridad bluesy, donde se encuentra una de las canciones más pasionalmente bellas de todos los tiempos Blood And Tears, junto a otras joyas de su carrera como Her Black Wings o Devil's Plaything.
Es cierto que discos como IV: Vorschau o V: Blackaciddevil se hacen dificiles de digerir, pero su sexto y séptimo album han recuperado brio, partiendo ahora de un estilo más metalero y con más arreglos de producción, adrede sobreproducido, vamos. Pero como comentaba antes, así es Danzig, no puede dejar de probar otras cosas (si no escuchad el operístico Black Aria). Lo que poco cambia es su potente voz, en su día fue considerado entre los tres mejores baritonos que ha tenido el rock, los otros dos, por supuesto, fueron Elvis y Morrison. Muy reivindicable.

jueves, noviembre 03, 2005

Jane's Addiction - Nothing's Shocking

Jane's Addiction - Nothing's ShockingEste es uno de esos discos, que a veces os he comentado, que revisito con cierta frecuencia. Es un disco importante en mi vida musical, sin ninguna duda. En el verano de 1991 yo tenía una banda en la que hacía como que cantaba y en la que de vez en cuando me atrevía con los teclados, éramos horrorosos, pero que se podía esperar de unos chavales de 14-15 años?, tan solo el bajista era bueno, realmente bueno para ser unos mañacos golpeando nuestros instrumentos. Era él el que por aquél entonces no paraba de hablar de Jane’s Addiction, se intentaba hacer con todo, principalmente grabaciones pirata y videos, estaba obsesionado. El disco que más escuchaba era, por supuesto, Ritual de lo Habitual, el por aquel entonces, y hasta 13 años después, último LP de la banda angelina.

Reconozco que yo no estaba nada interesado en esta panda de raritos haciendo un pseudo-rock extraño, no estaba muy por la labor de meterme a experimentar. En aquellos momentos y desde mediados de los 80 yo llevaba dándole caña al Heavy Metal: Helloween, Judas Priest, Accept, Iron Maiden... se que ahora puede parecer extraño que un chaval se colgara por el metal a los 9 años, pero os aseguro que en mi colegio las camisetas de Eddie (la mascota de los Maiden) eran legión. A principios de los 90 yo ya estaba dando el salto al Thrash Metal, Black Metal, Death Metal y otros metales pesados, vamos, que me iba la caña burra. Lo más suave que me atreví a probar por aquel entonces fue el Appetitte for Destruction de los Guns ‘n’ Roses.

Algo se nos venía encima, el grunge ya había cuajado y estaba a puntito de cruzar el charco, y si bien los Jane’s no pueden entrar en el mismo saco, estaban liderando parte de ese nuevo rock alternativo. Un día no se bien lo que pasó, en esos intercambios de cassettes y cds, me llevé a casa el Nothing’s Shocking, supongo que no muy convencido. Esa noche aquel disco me descubrió sensaciones completamente nuevas, creo que lo debí de escuchar 3 o 4 veces seguidas a oscuras, tumbado en mi cama con los cascos puestos. Desde las suaves primeras notas de Up the Beach hasta el ritmo casi bailable de Pigs in Zen, el disco me transportó a la playa de Venice en un día nublado, las melancólicas sonoridades de la tremenda Summertime Rolls o la preciosa sencillez de Jane Says, al fin comprendí lo que mi compañero sentía por aquel grupo. Uno de los grandes de ese cambio de década y desde entonces uno de mis favoritos, y que con cinco discos, dos de ellos directos, tienen una discografía facilmente abarcable entre la serie media de cualquier comercio. Dicen que Ritual de lo Habitual es el mejor de su discografía, el más inspirado, el más pulido, yo sigo prefiriendo este.